Así quedará regulada la zona de bajas emisiones permanente

Coincidiendo con la Declaración de la emergencia climática en la ciudad, el 1 de enero de 2020 se pondrá en marcha la zona de bajas emisiones permanente, con el objetivo de reducir los contaminantes, NO2 y PM10, y mejorar la calidad del aire de Barcelona.

La contaminación, causa de muerte prematura

Según el informe de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, en el 2018 la contaminación del aire provocó 351 muertes prematuras. Los vehículos motorizados generan el contaminante principal de la ciudad, el dióxido de nitrógeno (NO2), al cual está expuesto habitualmente el 48 % de la población de la ciudad en unos valores superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Así, el Ayuntamiento de Barcelona sancionará los vehículos que sin etiqueta ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT) circulen por la zona de bajas emisiones permanente, un área de 95 kilómetros cuadrados entre las rondas de Dalt y del Litoral que incluye Barcelona y cinco municipios circundantes.

Para hacerlo posible, el Ayuntamiento de Barcelona, los municipios de L’Hospitalet, Cornellà, Esplugues de Llobregat y Sant Adrià de Besòs, el Área Metropolitana de Barcelona y la Generalitat de Catalunya han llevado a cabo acciones conjuntas de señalización y de información a la ciudadanía sobre la zona de bajas emisiones.

¿Qué vehículos afectará la zona de bajas emisiones permanente?

Todos los vehículos de las categorías L, M y N —motos, turismos, furgonetas, autobuses, autocares y camiones— que quieran circular por la zona de bajas emisiones tendrán que tener el distintivo ambiental de la DGT que certifica que el vehículo es apto para circular.

Con la medida se calcula que dejarán de circular unos 50.000 vehículos al día que no disponen del distintivo ambiental de la DGT. Se prevé que al cabo de cuatro años hayan dejado de circular 125.000 vehículos por la ciudad.

No es obligatorio que los vehículos lleven el distintivo pegado, pero esto facilita la tarea de control de la Guardia Urbana, que, por medio de cámaras de videovigilancia instaladas en las entradas y salidas de la ciudad y en el interior del núcleo urbano, comprobará las matrículas de los vehículos y sancionará los que no sean aptos.